¿Cómo controlar el estado de ánimo? La gestión de las emociones en la toma de decisiones

Como empresarios que somos, es clave para el éxito controlar las emociones. Y en ocasiones es una tarea verdaderamente difícil. El estado de ánimo que tengamos un día en concreto no debería afectar a nuestro trabajo, y menos todavía en la toma de una decisión mínimamente importante, o ya no digamos estratégica.

¿Cuántas decisiones habéis tomado influenciados por vuestro estado de ánimo?

Muchas veces he dado un paso hacia una dirección llevado por el éxtasis de un día en el que me encuentro a full o he desmotivado a mi equipo a causa de mi actitud en un mal día.

No somos máquinas, pero este tipo de decisiones las deberíamos meditar de una forma objetiva, controlando nuestras emociones y dejando a un lado en la medida de lo posible el flow que tengamos ese día o semana.

La teoría nos la sabemos, ¿pero cómo la ponemos en práctica? Hoy quiero compartir con vosotros los tres trucos infalibles que yo uso en mi día a día para evitar que se interpongan mis emociones en el camino.

1. Escribe tus ideas y estado de ánimo al inicio del día

A primera hora, dedico 15 minutos a escribir en mi OneNote personal qué cosas tengo rondándome por la cabeza y cómo me encuentro ese día. Podéis escoger la herramienta o plataforma que mejor se adapte a vuestras necesidades, pero es esencial pararse a ordenar las ideas y aprender a conocerse a uno mismo. Este pequeño diagnóstico personal diario me ayuda a enfocar mejor el resto del día, ya que al saber en qué modo estoy voy a dar prioridad a unos temas u otros.

2. Bloquea un tiempo para la toma de decisiones

Si tengo que tomar una decisión importante, bloqueo un tiempo en mi agenda para dedicarme sólo a ella: a analizarla, reflexionar, poner los pros y contras encima de la mesa para, finalmente, poder tomar la decisión más acertada posible. Durante ese tiempo, no hay ningún tipo de distracción posible. Al estar concentrado y enfocado al 100% en la tarea, normalmente no tardo más de 10 minutos en tener clarísimo qué es lo que tengo que hacer.

3. Busca vías de escape

Puede que un día empiece perfecto: enfocado, motivado y a tope; pero que factores externos hagan cambiar mi estado de ánimo y que pase de una actitud positiva a otra más desfavorable. Recuerdo un día de esos hace poco…. ¿qué hacer ante estas situaciones? Mi recomendación es parar y sobre todo, no atacar el problema con el impulso. Mi truco es salir a correr con Anthony, es nuestra vía de escape 🙂 Nos desahogamos durante la carrera, soltamos todas las malas vibraciones y energías negativas. Entonces, ya duchados, abordamos de nuevo el problema y lo vemos todo con otros ojos. La decisión sale de una forma sencilla y natural.

Pues estas son las pequeñas tácticas de batalla que utilizo en mi día a día. ¿Qué trucos os sirven a vosotr@s? ¡Dejadlos en los comentarios del blog! Seguro que vosotros también tenéis vuestros método estrella.

Un abrazo a tod@s.

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